Te voy a contar una historia...
Lector que estás en territorios de ultramar (todo depende del punto de vista) esa frase, como habrán averiguado los más antiguos en el lugar, no es la primera vez que encabeza una entrada, esa frase culminó el tiempo que, por el momento, ostenta la categoría de "Peor tiempo pasado en materia opositoril" (todo un cargo no remunerado) y que podemos fechar (para los que gustan de esto) en la antepenúltima semana antes de mi visita rebote a Madrid para examen oral
- ¿antepenúltima?
- sí, dialogador, la antepenúltima es la peor porque aún crees que puedes hacer mucho más, la última sabes que ya has hecho todo lo que podías, es una suerte de alea jacta est
- ¡cómo te gusta meter tontunas en latín!
Esa frase no es sino el reflejo en letra gorda y online de una determinación, como muchos han sufrido (Rufus que estás en los cielos blogueros...) mi vida no funciona ni base de intuiciones ni de raciocinio ni siquiera de sentido común del que tanto gusta alardear, no, mi vida siempre ha funcionado a base de determinaciones, tomada una determinación, se lleva a efecto y se archiva el expediente, y a paso ligero se sigue adelante.
Esa determinación ha sido de las pocas que llevé a efecto, archivé, y luego yo misma revisé en lo que mi corazón (que sí, que tiene razones que la razón no entiende, poesía eres tú) quiso creer que eran "hechos de nueva noticia", y la revoqué. Porque yo soy mi juez, mi parte, mi narcotraficante, mi alcalde, mi canciller, mi procesado, mi encargado del lazareto, el contador partidor de mi buque y podría inscribirme a mí misma como Juan Palomo... (venga, va, no hay nadie que no sepa como termina esa frase) mi, mi, mi, yo, yo, yo que se note que este blog me ha servido para aprender que el egocentrismo es justo y necesario porque así lo determinaron los planetas y la velocidad de rotación de la tierra.
Yo me remendaba, yo me remendé, yo me la puse y yo me la quité.
Hasta ahora.
Conocí un sabio un día que guiaba sus pasos según la canción que el azar le traía(o el de la emisora de radio elegía, más bien) en el momento en que el agua de la ducha más le ardía. En realidad no conocí ningún sabio que dijese tal tontería pero siempre he querido hacer pasar por sabios los personajes de mis cuentos non natos.
Afortunadamente no sonaba nada de Enrique Bunbury (de obligada visión su celebrity en Muchachada) ni Amaia Montero decía eso super profundo, tía, "quiero ser el verbo puedo", qué filósofa está hecha la zagala y con altos conocimientos de las funciones gramaticales y reglas de la sintaxis.
Hoy vamos a iniciar y a finalizar una nueva sección: COSAS QUE DEBÍ DECIRTE, en homenaje a al enero sin cosas que nunca te dije (recopilatorio aquí) y cosas que olvidé decirte(más recopilatorio aquí)
- Vaya, ahora eres como los cantantes pasados de rosca que no tienen ideas y sacan los mejores éxitos
- También los sacan las discográficas para ganar dinero
- Tú con esto no has sacado nunca dinero
- Pero sí amigos y enemigos
- Tanta filosofía nunca ha sido buena...
De aquel tiempo sólo recuerdo una confusión de sensaciones, predominaba la del vacío, la de la angustia, la soledad rodeada de gente, la soledad a secas, los folios amontonándose al ritmo inadecuado, las llamadas de ánimo que nunca llegaron, el ánimo que llegó de quien nunca había llamado, y esa canción resonando de fondo cuando escribía esa frase, determinada a alejarme de todo mi "nuevo mundo" para volverme al tradicional donde las palabras no se borran con simples teclas de flechas y el primer paso para desconectar nunca es ir a inicio, y a la gente le cuesta más convencerte de que no te está haciendo lo que tú ves te está haciendo, o lo que no te quieres dar cuenta que te estás haciendo, dejé de mirar il dito, e incluso dejé de mirar la luna, me ahogué solita en mi mundo de carperi, de miedos y de nostalgias, hasta que me sacaron de ahí, o grité que me sacaran, o ambas cosas... en definitiva, hasta esa penúltima semana, a lo prueba de tribu africana, tocar fondo era necesario para ver la luz... y ahora que me sé el camino no volveré a caer en ese fondo (para los despistados, esta es la nota que hace optimista el post no me vengáis con ánimo y suerte)
El verdadero camino llegó cuando dejé de mirar el dedo ajeno e incluso a quien con el dedo te enseña la luna, para reparar en qué me sostiene en mi propio intento de alcanzarla.
Soy consciente de que tengo un tag/meme/cadena pendiente, lo apunto en el DEBE, Mery, en cuanto decida qué fotos me definen mejor, si las que haga yo o las que me han hecho otros.
Tapanez, tenías razón, no he sido capaz de aguantar un mes.