Os cuento:
Se abre la revista, se comenta en plan jocoso las cartas de chicas preocupadas porque su novio le pide tiempo, su amiga liga más, su suegra la odia... vamos lo típico, y luego, pues aprovechando el nuevo año te dan los típicos consejos de lo que no te debe faltar en tu cocina, en tu armario, en la mesilla de noche, para ser una auténtica chica cosmo... yo venga reír y reír.
De repente, mi hermana decide interrumpir, para chinchar, por supuesto (toda hermana mayor si lo es de verdad tiene ésta como una de sus virtudes preferida) y entonces me hace ver que nuestro baño... es el perfecto baño-cosmo.... aaaaaaaahhhhhhh... no puede ser, yo me río sutilmente para que no ahonde más en la conversación y no admitir que tiene razón.
Pero claro, para entonces, ya había logrado su objetivo, después de hacerme sentir vieja le quedaba hacerme sentir cosmo, eso ya no, yo no lo podía tolerar, así que le eché un ojo detenidamente al artículo y luego mentalmente analicé mi casa... como ví que eso no era lo mío, pues directamente, en cuanto tuve oportunidad, me escapé para analizar in situ.
Ya no tenía miedo, estaba aterrada, pensaba: ¡¡¡dios, esto no es posible!!!... pero lo era.
Ante mis ojos descubrí que tenía un montón de botellitas de colores de Herbal Essences (eso SÍ que es publicidad engañosa) "de normal a graso", "extravolumen", acondicionador; todos llenos de variopintos ingredientes: flor de caléndula, jojoba, angélica, azahar, jazmín, melón (incluso uno con un cartelito que reza "Ahora con Hawafena"-¿esto lo sabe la ONU?).
Geles con aloe, con camomila, con flor de té, exfoliantes, reequilibrantes, para relajarme, para revitalizarme (estos dos deben estar contraindicados como los medicamentos)... otro montón de esponjas de caprichosas formas y con secretas indicaciones que no conozco... éste pensamiento me alivia, una auténtica chica-cosmo lo sabría -reflexiono en voz alta- entonces caigo en la cuenta: ¡No! es peor seré una pseudo-chica cosmo (*advertencia: risas en clave interna).
Resuelta a no amargarme más el día, no quiero mirar las cremas, aceites y otras texturas varias con función hidratante o similar, ni voy a abrir el neceser lleno de maquillaje de colores, brochas, y otros artilugios de chapa y pintura... abandono la estancia contemplando las toallas de esponjosos colores, totalmente convencida de que lo han conseguido, mis hermanas han conseguido hacer de mi entorno un "perfecto entorno-cosmo".
Pero al apagar la luz, descubro que mis uñas no tienen "manicura francesa", mi pelo no luce tinte alguno, ni cobrizo ni caoba ni rojizo amanecer, que sólo en ocasiones especiales abro el maldito neceser-maquillaje... que aún sigo sin saber si mi piel es normal o mixta, que huyo de las básculas, que no lloro en el cine, que no hablo de ligues con amiguitas, que puedo tener un mejor amigO sin que sea gay, que encuentro miles de cosas más románticas que flores, bombones y baño de espuma, y que, al fin y al cabo, esas moisturizing creams no son mías porque yo no tengo dinero para comprar potingues, en realidad no tengo dinero ni para eso ni para nada... y como eso seguro que era un requisito... aún resisto en mi pequeño fortín femenino... les quedan años para conseguir hacer de mí una chica-cosmo.
- Consejos de última hora:
- No vayáis corriendo al kiosco para haceros con el extra-navidad de Cosmopolitan deseosos de conseguir una casa cosmo como dios manda... que era un número pasado pasadísimo.
- Sí, a todos aquellos que me conozcan, sí, lo reconozco, soy una exagerada que tiende fácilmente al histerismo (ahorraos los comentarios en este sentido)
- Los que leáis este blog pensando que es autobiográfico... podeís ir dejando de pensarlo
- Las multinacionales que sientan sus marcas aludidas... no teman, mi escaso número de lectores es muy inteligente y sabe que estos relatos pseudo-humorísticos nada tienen que ver con la realidad y el prestigo demostrado por sus productos de inigualable calidad
- Sí, además de exagerada e histérica también soy una pelota
