Yo soy de esas personas, que gracias a dios abundan, que el momento en el que se encuentran más
cerca de la conducta delictiva es si por cualquier alineación de planetas o catástrofe similar...
amanece y ven que no hay café.
Sí, sí, así de claro, y no es que esto sea una manifestación de reconocimiento en plan "el primer paso para dejarlo es reconocer que tienes un problema", no, no,
mi organismo, bien acostumbrado durante largos años, únicamente
pide para funcionar una taza de café, es sencillo y me sale económico y para mí esa taza de café es un placer.
Pero
nooo de ese aguado de las cafeteras marujiles de esquina... sí, son esas de
jarrita blanca o roja (también variedades
en negro = menos marrano como dicen por aquí) que viven en un triste rincón de la encimera de la cocina, y allí pasan sus vidas alimentadas de fieltros marca supermercado de confianza (léase el Mercadona, caprabo y similares) y de café de oferta o, en su defecto, marcilla de toda la vida, y cuyo
momento álgido del día es aquel en el que LaMari y LaPuri vienen a tomar café a eso de las 4 para ver Pasión de Gavilanes o la telenovela de turno con escaso argumento y tíos/tías de dudoso nivel interpretativo
pero bien buenos que están, como dice LaPaqui, que las invita con todo el gusto, para pasar la sobremesa criticando a LaMicaela, que siempre se está quejando de que no llega a fin de mes y bien que se va a almorzar al bar con LaChari y LaRo (como se hace llamar desde que pensó que si a la rociíto le quedaba más fashion, a ella también), y que como todo el barrio sabe, son
dos lagartas de cuidao.
Esas cafeteras son las
descendientes de la
cafetera de aluminio con asa y pomo en negro, que ha quedado reducida a la
hermana pobre de las cafeteras, sin que nadie le reconozca el mérito por tantos años de servicios prestados, y que aún sigue en toda casa decente que se precie, aunque sea sin usar, olvidada en el armario. Y sin embargo, resulta ser la que
salva la papeleta cuando las otras se niegan a funcionar, porque esas cafeteras además de
"amanosicas" como diría mi abuela, yo creo que son simplemente
indestructibles.
Bueno, pues a mí ese café no me gusta, me sabe a agua, yo necesito un
café de cafetera express, con su espumita, sí, nací en esta
nueva era y mi primer café fue express, por poco tradicional que sea, y otro no quiero, que noooo... es de esos caprichos
irrenunciables, abandonarlo sería renunciar a mí misma (y esta pseudo-frase psicológica me la saco de la manga por muy difícil que sea de imaginar y/o entender... vamos que ni yo misma la entiendo, pero no la pienso quitar que me ha quedado digna que te *****, oseas).
Y cuando por cosas de mi destierro voluntario
tuve que abandonar los parajes de cantinas de Facultad (donde el café sabe a rayos pero es aún más adictivo)
y cafeterías circundantes, pues en un arranque consumista sin precedentes en mí (me pasao, precedentes hay) pedí hasta la saciedad una cafetera express,
con su brazo y su vapor, veeeenga, porfiiiii, ya sé que es cara, aunque sea como regalo de reyes (esto queda aún más ridículo porque hace años que no hay reyes en mi casa que somos tós ya mayorcicos jajajaja), es que la quiero, es que el otro no me gusta jooo y otros
arrastramientos varios, hasta que la conseguí, y la desembalé con mucho cuidado y le dí un sitio privilegiado en la cocina, no una vulgar esquina, y le compré
café recién molidito (Salzillo imperial natural mmm para mí el mejor), y se convirtió en mi
amiga de las mañanas, quien me da los buenos días porque hasta que no la pongo a funcionar y empieza a oler la cocina a café, ni son buenos, ni son días, ni yo soy persona ni nada ni nada...
Y lo que me cabrean todos esos
amigos, conocidos y modernos de la tele que salen a intentar convencerte de lo malo que es el café (recordemos sin título médico o similar... que irrita más) y te advierten, señalando con el dedo y negando con la cabeza en gesto claro de reprobación,
que lo dejes pero ya:
- que la cafeína es muuu mala uuuuhhh te vas a poner viejísima, un horror para la piel, oseas.
- que es fatal para el corazón por lo de la hipertensión y eso (aunque tu seas de tensión baja.. no sirve para defenderte... comprobado)
- que así es peor el síndrome premenstrual (claro, y el chocolate, si yo también lo he leído en el Cosmo... pero quítamelo, y verás lo peor que soy yo)
- que tu sistema nervioso seguro que es una mierda (que piensas... pues como tu capacidad intelectual... y te he dicho yo algo, eh???)
- que ya estás enganchada y que hacerse dependiente de algo es una bajeza moral (juraíco que esto me lo han dicho por ¡¡¡¡1 TAZA DE CAFÉ AL DÍA!!!!)
Y un sinfín más de estas
afirmaciones apocalípticas, que yo entiendo que sean para tomar en cuenta si tomas algo más de tres tazas (creo que dicen los estudios científicos esos que citan los telediarios) porque ya es una cantidad de cafeína considerable. Pero a mí
me aburren, y no pienso hacer ningún caso, y si hace falta me hago una
camiseta cool que diga en rojo
"I'm hooked on caffeine" (para los
aidonespikinglis = estoy enganchada al café), para ir advirtiéndolo, ya clarito, y además, para que la gente tome nota de las consecuencias, que el que avisa no es traidor, como dice la genial foto que voy a poner en mis tarjetas (si las tuviera claro) o en el contestador (si tuviera también)
"I haven't had my coffe yet, don't make me kill you" =
Todavía no he tomado mi cafe, no hagas que tenga que matarte.
Agradecimientos a H que me facilitó la foto.