16/1/07

Cosas que nunca te dije (I)


Lo primero: PELÍCULA COSAS QUE NUNCA TE DIJE: Aquí la crítica, aquí la ficha en IMDB (para no decepcionar a los buscadores que vengan a parar aquí por mi título equívoco).


Hoy estamos a 16, han pasado los primeros quince días del Enero, sin cuesta (todo horrible en las rebajas = cero euros gastados... bueno, miento, me he comprado una minifalda = confianza ciega). Y en los quince días que quedan me he propuesto un nuevo reto, voy a publicar todos los días Cosas que nunca te dije, sí, sí, todos los días, una línea, como no tengo suficientes retos con preparar todos los temas que me tocan a la semana o hacer más agradable la existencia a los seres humanos que me rodean ;P, pues me he buscado algo más que hacer (yo tenía como plan B volverme loca del todo y cobrar del Estado pero ozkaritz me lo ha quitado de la cabeza, dice que es un tópico opositoril). La idea no pretende ser original o divertida, y me es indiferente, me había centrado en mis relatos de desquiciada pero voy a hacer quince días de cambio de rumbo. Para no aburrirme de mí misma.

Reedito y añado: aquí el admiradísimo ozkaritz, compañero opositor de la zona norte y buena persona, le da bombo a esto, que él mismo ha bautizado como "experimento", por supuesto, con ese estilo -a-que-no-hay-huevos- tan característico. Para tanto no es... pero ilusión me ha hecho, ¡qué leches!

9/1/07

El parking maldito y la rubia

Y en estos días me han pasado un montón de cosas pero las musas no me ayudan a decantarme por ninguna, pero sé que a Rufus le gustaría que contase cómo dos idiotas (bueno un idiota y la que le hace caso al idiota) se vieron perdidos en el parking del Centro Comercial de Nueva Condomina, en pleno Diciembre, bien pasada la hora de Cenicienta, y justo el día que se decidía a hacer frío, pero frío, frío, frío invernal, vamos, Rufus no sé si lo notó, yo sí, porque empecé la tarde con el primer consejo: "Déjate el abrigo en el coche, si frío no hace"... y no hacía, dentro claro, pero a la intemperie cuando te acercas a la una de la madrugada y empieza a caer eso llamado "aguanieve" pues... la cosa cambia.
Claro, que no éramos los únicos idiotas perdidos, y de todos es sabido, que mal de muchos, consuelo de tontos, así que los ocho o diez personajes que íbamos de un lado para otro sin sentido, entre risas y susurros, cuando te cruzabas con algun grupillo te daban el parte informativo: - no, por allí no, esa puerta TAMBIÉN está cerrada.
Pero ellos no me daban pena ninguna, porque pertenecían al grupo de la rubia que empujó la puerta del final del cine, descubriendo la nueva dimensión, y se ve que estaba buena o era muy convincente cuando gritó: ¡es por aquí!, porque todo su grupo de amigos, otras dos que estaban en la Sala, y Rufus -sí, había cuatro gatos en el cine-, la siguieron raudos y veloces... yo tímidamente me aferraba a la posibilidad de salir por donde siempre, por donde hemos entrado y hemos salido otras veces, mi queja no era tomada en cuenta por Rufus que ya había saltado a la nueva dimensión. Esa tímida alternativa, se hizo más fuerte cuando me quedé en el umbral de la puerta, sosteniéndola para que no cerrara (es que si no, ya no había marcha atrás), insistiendo ya con voz más rotunda (mi voz es fea, pero se oye, eso lo saben todos los que me conocen), y cierto temor al contemplar un pasillo, a medio pintar, con botes y basurilla por el suelo, y cinta de carrocero pegada por todas partes... este panorama debía ser desolador para mí sola, porque así me quedé, sola y temerosa en el marco de la puerta mientras los otros cuatro gatos de la sala seguían rumbo hacia lo desconocido. Y así arrastrada por la "inmensa minoría", y por mi acompañante que insistía: "por aquí, por aquí", llegué al punto de no retorno en el que solté la puerta... y me escupió ese destartalado pasillo fuera del centro comercial, a la intemperie, tras subir una escalerucha de película de miedo.
Resultado, estabamos en la planta equivocada, eso nos dimos cuenta todos a la primera, idiotas pero no tanto, estuvimos hábiles, la solución pareció sencilla estamos arriba (porque hemos subido una escalera) pues bajamos -de barrio sésamo-, fatal error, no sólo estábamos en la planta equivocada, estabamos en el parking equivocado, justo al otro lado del que era nuestro parking correcto, ese al que habríamos accedido sin problemas de haber salido por donde siempre...
Cuando pasan los quince minutos deambulando por un parking oscuro a medio terminar, el frío empieza a apoderarse de ti, las puertas se abren para que afortunados individuos que saben dónde tienen el coche, salgan y abandonen el inhóspito paraje, y en cambio, permanecen cerradas cruelmente para los no tan afortunados que intentan cruzar al otro lado, pues, la idea de asaltar determinadas dependencias ya no parece tan sorprendente como cuando lo ves en los telediarios...
Cuando justo te decides a rodear tooooodo el centro comercial por fuera y empieza a llover más fuerte, la risa nerviosa se hace más intensa, y juras y perjuras para tus adentros que ya te guardarás de seguir consejos ajenos sobre dejarte el trench en el coche o seguir a la rubia.
Y así se va acrecentando el odio por las construcciones comerciales, hace pocos días creo que dos muchachas llevadas por la emoción del reencuentro y la amistad (nueva condomina dice que era el alcohol), cayeron cinco metros por la rampa del parking que no tenía barandilla...
Empiezo a sospechar que es un centro maldito, debe ser que no se ha reenviado suficiente la cadena esa que circula sobre el pelotazo que ha pegado el Sr. Samper con la venta y reventa del mismo.... ¿o tal vez es porque no la reenvié yo?

PD. Tenía puesta una estupenda foto de la rampa de la muerte, pero no me dejan tenerla, así que he colocado este colorido dibujo que alegra mucho.

16/12/06

Ho Ho Ho


En esos borneos que me doy por la blogoesfera he visto que ya se felicita la Navidad, y se crean post navideños:
  • Están los de siempre, de imagen nevada y clásicos de la Navidad como paz y amor y buenos deseos.
  • Los nostálgicos que se acuerdan de los juguetes de la infancia, el turrón de chocolate suchard, y las figuritas más o menos tradicionales del belén.
  • Y luego están los anti-navidad, feliz falsedad etc. que se declaran personas que la detestan, odian el consumismo de estas fechas, los juguetes, las luces y el espumillón (del turrón de chocolate no dicen nada).

Así que parece que se crean dos grupos blogoesféricos, a favor y en contra, que convergen, sin embargo, en dedicarle un post (aunque también están los que ignoran u omiten que estamos en Navidad, convirtiéndose así en blogs intemporales... como un buen fondo de armario).

Yo ya le he dedicado unas líneas (gracias a Ikea) allá por noviembre, así que me he adelantado a estas corrientes, y no voy a definirme, no voy a escribir un post sobre lo que me gusta de la Navidad y lo que detesto de ella, si abeto de plástico o belén, si papa noel o los reyes magos, si la gente compra de más o de menos, no, no lo voy hacer, lo adivináis solitos si tenéis interés, y si no, pues nada, que tampoco creo yo que sean tan importante, vamos.
Las navidades pueden ser felices, como cuando eras niño y te daban vacaciones sin cuaderno santillana por medio ni nada, y pueden ser tristes, como triste puede ser cualquier día del año.
Pero las penas con pan son menos, o con turrón, o como se quiera.

Todo lo que se puede decir a favor de la Navidad lo dice magistralmente, como siempre, un nuevo audio de Manuel Domínguez Guerra que nos ha regalado por navidad, y que yo, he intentado subir aquí, pero como soy un inútil tecnológica y además estoy haciendo la maleta para irme, pues no lo he conseguido, ni sé cómo funciona lo de castpost ni por qué no me deja entrar a la página (bueno sí lo sé, me dice algo así como "está todo copado, está todo copado"), así que vais a su blog: El-Caracol, y lo escuchais. Como poco, sonrisas os aseguro.
Ah, y esos mismos motivos que escucharéis sirven también para aquellos lectores que no soporten la Navidad, porque os recordará nuevos argumentos detestables que enumerar.


Todas las navidades me voy unos días fuera de la ciudad, cosas y compromisos de familia política, esas costumbres en pro de la equidad que te obligan a ir sorteando nochebuena aquí, nochevieja allá, y el año que viene igual pero al revés, lo típico y democrático que tira p'atrás de toda la vida. En fin, que abandono el mundo on-line unos días, pero volveré.

Mientras tanto: Feliz Navidad o Felices Compras o No sufrais mucho esta Navidad (que cada uno se aplique en cuento). Un beso a todos.

8/12/06

EL IMPUNTUAL


Mi amigo Rufus abusa de que la relación que me une con él es de sincera amistad... si fuese una relación sentimental se cuidaría más de no dejarme casi una hora plantada esperándolo. Para los incrédulos que penséis "Halaaa, la exagerada esta"... comprobado reloj en mano. Los dignos que penséis "Pues haberte ido"... os doy la razón, sólo un motivo de fuerza mayor me retenía ahí, pero tentada estuve, sobre todo tras la proposición de unos obreros que tomaban el aperitivo en una terraza, que alzaron la voz diciéndome "Si no viene... nosotros nos vamos contigo ande quieeeras ruuubia" (proposición de gran calado humorístico ya que soy morena, ironía nunca vista).

Pero resistí, y tuve tiempo para recordar y poner en práctica aquella frase, que para Rufus debe ser totalmente desconocida, de Nicolas Boileau "Procuro ser siempre muy puntual, pues he observado que los defectos de una persona se reflejan muy vivamente en la memoria de quien la espera".

Y es que lo que me irrita no es que la gente llegue tarde, porque todos podemos retrasarnos en algún momento, sobre todo si estámos bajo el yugo del transporte público, lo que me irrita es que siempre lleguen tarde aquellos que salen de su casa andandito y más aún, cuando quedamos en sitios de sobra conocidos para ellos y conocen a ciencia cierta cuanto van a tardar aproximadamente (conste que yo 5 minutos se los perdono hasta mi peor enemigo... 10 si es enemigo corriente).

Llegó un punto en el que ya sólo esperaba para oir la excusa, porque tenía que ser de record guiness, vamos, la excusa de todas las excusas... vino a ser la siguiente:

* Es que me ha llamado mi padre por si podía ayudarlo a cargar/descargar unas cosas del coche y pensé que sólo iba a retrasarme unos cinco o diez minutos más, pero al final ha sido más.


Es interesante que el avispado lector perciba, que ya de primeras, no le importaba dejarme plantada unos 5 o 10 minutos más... ¿por qué? Pues, reitero, porque me lo hace siempre.

En este punto, si de verdad fuese un "retraso" involuntario y no un hábito permanente de impuntualidad, toda una patología labrada tras años de esfuerzo, me mandaría un mensaje o me daría un toquecillo al móvil resumiendo "Oye, vete tú a hacer lo que tengas que hacer que me voy a retrasar y cuando llegue ya te llamo"... pero no, esto ni se le pasó por la cabeza..
Y allí estuve casi una hora esperando... cuando llegó, tras mostrar sutilmente mi enfado, insinúe que le iba a dedicar un post titulado "El impuntual", así en tono jocoso, pero la interpretó como una verdadera y temible posibilidad... así que lo que era una broma se convirtió en hipótesis, y de ahí a publicar el post... todo una.
Creo que pensaba que no era capaz... se equivocaba... aunque al final he sido buena, y no he hecho uso de la cruel venganza que tenía preparada. Porque en el fondo es mi mejor amigo, y espero, porque merece la pena hacerlo.

26/11/06

"I haven't had my coffe yet, don't make me kill you"


Yo soy de esas personas, que gracias a dios abundan, que el momento en el que se encuentran más cerca de la conducta delictiva es si por cualquier alineación de planetas o catástrofe similar... amanece y ven que no hay café.
Sí, sí, así de claro, y no es que esto sea una manifestación de reconocimiento en plan "el primer paso para dejarlo es reconocer que tienes un problema", no, no, mi organismo, bien acostumbrado durante largos años, únicamente pide para funcionar una taza de café, es sencillo y me sale económico y para mí esa taza de café es un placer.

Pero nooo de ese aguado de las cafeteras marujiles de esquina... sí, son esas de jarrita blanca o roja (también variedades en negro = menos marrano como dicen por aquí) que viven en un triste rincón de la encimera de la cocina, y allí pasan sus vidas alimentadas de fieltros marca supermercado de confianza (léase el Mercadona, caprabo y similares) y de café de oferta o, en su defecto, marcilla de toda la vida, y cuyo momento álgido del día es aquel en el que LaMari y LaPuri vienen a tomar café a eso de las 4 para ver Pasión de Gavilanes o la telenovela de turno con escaso argumento y tíos/tías de dudoso nivel interpretativo pero bien buenos que están, como dice LaPaqui, que las invita con todo el gusto, para pasar la sobremesa criticando a LaMicaela, que siempre se está quejando de que no llega a fin de mes y bien que se va a almorzar al bar con LaChari y LaRo (como se hace llamar desde que pensó que si a la rociíto le quedaba más fashion, a ella también), y que como todo el barrio sabe, son dos lagartas de cuidao.

Esas cafeteras son las descendientes de la cafetera de aluminio con asa y pomo en negro, que ha quedado reducida a la hermana pobre de las cafeteras, sin que nadie le reconozca el mérito por tantos años de servicios prestados, y que aún sigue en toda casa decente que se precie, aunque sea sin usar, olvidada en el armario. Y sin embargo, resulta ser la que salva la papeleta cuando las otras se niegan a funcionar, porque esas cafeteras además de "amanosicas" como diría mi abuela, yo creo que son simplemente indestructibles.

Bueno, pues a mí ese café no me gusta, me sabe a agua, yo necesito un café de cafetera express, con su espumita, sí, nací en esta nueva era y mi primer café fue express, por poco tradicional que sea, y otro no quiero, que noooo... es de esos caprichos irrenunciables, abandonarlo sería renunciar a mí misma (y esta pseudo-frase psicológica me la saco de la manga por muy difícil que sea de imaginar y/o entender... vamos que ni yo misma la entiendo, pero no la pienso quitar que me ha quedado digna que te *****, oseas).

Y cuando por cosas de mi destierro voluntario tuve que abandonar los parajes de cantinas de Facultad (donde el café sabe a rayos pero es aún más adictivo) y cafeterías circundantes, pues en un arranque consumista sin precedentes en mí (me pasao, precedentes hay) pedí hasta la saciedad una cafetera express, con su brazo y su vapor, veeeenga, porfiiiii, ya sé que es cara, aunque sea como regalo de reyes (esto queda aún más ridículo porque hace años que no hay reyes en mi casa que somos tós ya mayorcicos jajajaja), es que la quiero, es que el otro no me gusta jooo y otros arrastramientos varios, hasta que la conseguí, y la desembalé con mucho cuidado y le dí un sitio privilegiado en la cocina, no una vulgar esquina, y le compré café recién molidito (Salzillo imperial natural mmm para mí el mejor), y se convirtió en mi amiga de las mañanas, quien me da los buenos días porque hasta que no la pongo a funcionar y empieza a oler la cocina a café, ni son buenos, ni son días, ni yo soy persona ni nada ni nada...

Y lo que me cabrean todos esos amigos, conocidos y modernos de la tele que salen a intentar convencerte de lo malo que es el café (recordemos sin título médico o similar... que irrita más) y te advierten, señalando con el dedo y negando con la cabeza en gesto claro de reprobación, que lo dejes pero ya:
  • que la cafeína es muuu mala uuuuhhh te vas a poner viejísima, un horror para la piel, oseas.
  • que es fatal para el corazón por lo de la hipertensión y eso (aunque tu seas de tensión baja.. no sirve para defenderte... comprobado)
  • que así es peor el síndrome premenstrual (claro, y el chocolate, si yo también lo he leído en el Cosmo... pero quítamelo, y verás lo peor que soy yo)
  • que tu sistema nervioso seguro que es una mierda (que piensas... pues como tu capacidad intelectual... y te he dicho yo algo, eh???)
  • que ya estás enganchada y que hacerse dependiente de algo es una bajeza moral (juraíco que esto me lo han dicho por ¡¡¡¡1 TAZA DE CAFÉ AL DÍA!!!!)
Y un sinfín más de estas afirmaciones apocalípticas, que yo entiendo que sean para tomar en cuenta si tomas algo más de tres tazas (creo que dicen los estudios científicos esos que citan los telediarios) porque ya es una cantidad de cafeína considerable. Pero a mí me aburren, y no pienso hacer ningún caso, y si hace falta me hago una camiseta cool que diga en rojo "I'm hooked on caffeine" (para los aidonespikinglis = estoy enganchada al café), para ir advirtiéndolo, ya clarito, y además, para que la gente tome nota de las consecuencias, que el que avisa no es traidor, como dice la genial foto que voy a poner en mis tarjetas (si las tuviera claro) o en el contestador (si tuviera también) "I haven't had my coffe yet, don't make me kill you" =Todavía no he tomado mi cafe, no hagas que tenga que matarte.

Agradecimientos a H que me facilitó la foto.

9/11/06

El primer paso hacia la locura: un gimnasio.

Ale, he vuelto, como prometí nuevo mes, nuevo post, de esos que gustan, en los que me ridiculizo públicamente cual chica años luz de la chica cosmo y esas cosas, no os voy a contar nada de lo que hago día a día porque no creo yo que sea interesante la regulación de la Ley Enjuiciamiento Criminal sobre la entrada y registro en lugar cerrado (obsérvese que la entrada en lugar abierto no tiene ningún misterio y/o intríngulis para nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado... y aún así hay que añadir la **** palabra "cerrado" las trescientas mil veces que menciona el dichoso temita la palabra "lugar").

En fin, que me lío, ¿sabéis que ya es Navidad? Sí, sí, antes la Navidad llegaba con el Cortinglés, de toda la vida, pero aquí en Murcia, desde que abrió, Ikea es quien marca los tiempos, y ya hace semanas que repartió su publicidad para llenar de rojo, plata y oro hasta la taza del water. Pero a diferencia de otros años, precisamente, éste, no voy a hacer ningún próposito, porque esas cosas las piensa uno cuando está tirado en el sofá viendo anuncios de uvas peladas y juguetes destructivos de la personalidad... pero yo no voy a tener ni vacaciones vamos, así que tampoco buenos propósitos que incumplir.

Eso sí, adelantándome a esta circunstancia, y ante el temor de no tener sentimiento de culpabilidad en Enero por incumplir alguna estúpida promesa, pues voy en Octubre, y me apunto a un gimnasio, sí, sí, YO, ¿qué coño hago yo en un gimnasio?, es más, mi opinión sobre éstos y el mundo que los rodea lo podeís revisar unos cuantos posts más atrás.
Esto pudiera ser interpretado como una verdadera señal del apocalipsis y no las que cuenta Paco Rabanne, o bien, mis amigos y conocidos empezarán a pensar que ya he dado el primer paso hacia la locura, y que en un pis pas salgo a la calle sin peinar, con un código civil a trozos, hablando sola por la calle como es costumbre en los opositores de justicia que dice la leyenda se vuelven locos, y por eso, luego dictan las sentencias que dictan.

Pido tranquilidad, es para tener excusa de salir a la calle, que 12 horas sentadas son muchas, y además me he apuntado a uno nuevo y municipal con su spa con jacuzzi y tal... así que no sé yo todavía cuantas calorías serán capaces de quemar las burbujitas ("me estoy barruntando" que no las suficientes para que vuelva a ponerme minifalda).

En otro tiempo os habría contado mi aventura para conseguir, primero, una cita de reserva en una de las 300 plazas abonado salud fin de semana (que nombre más pijo le ponen a todo) haciendo frente a obstáculos insalvables como: 1º. Mi conexión de timofónica. 2º. Las otras 6.000 personas intentando reservar por internet. 3º. Que todas lo queríamos hacer a las 9 en punto de la mañana.
Y segundo, la barbie pocas-luces que no se enteraba de cómo se rellena una inscripción, qué es un carnet joven (esto si que es fuerte... me ha dicho la Caja de Ahorros que lo gestiona que sólo me queda ya un año de juventud... ¿es para deprimirse o no?), y lo más importante, le quedaba confuso el significado de la frase "Tengo muuuucha prisa, ¿esto es imprescindible hacerlo ahora?"... tras su rotundo sí, descubrí, tal y como se veía venir, que NO, te puedes hacer el carnet de usuario cuando te venga en gana, creo que este es el motivo de la cara de mala ostia que tengo en la fotito esa que te sacan para la tarjetita.

Eso, en otro tiempo, que ahora los tiempos los tengo escasos.
Gracias a los que seguís ahí, ya lo sabéis.