25/3/07

I Know Who She Is

Bien, esta es una entrada emotiva y sensible dedicada a mi mejor amiga, los que pasen de estas ñoñerías, lean el siguiente post.

Mi amiga, I Know Who She Is, me escribió hace tiempo un "testimonial" en yahoo, que viene a ser un número x de letras diciendo lo que piensan de ti o cómo te describen:

Increíble y secretamente sensible. Inteligente. Ve tus manos llenas d tipex y sólo dice: patosa. D alegría q empapa y melancolía q se clava, hasta el fondo. Elocuente. Sincera con quien lo merece y con todos elegante. No la juzgues, ni des consejos cliché q no pide, sé su amiga y la tendrás siempre.


Nunca le he escrito uno de respuesta, pero es muy difícil ser mi amiga, a pesar de que ella lo pone ahí, al final, como si fuese cualquier cosa, pero es que tan pocas letras sería impensable para mí resumirlo, yo soy más bien de prolífica adjetivación, no podría. Pero ahora ella, ya ha vuelto, cual niña balsera, y estoy segura de que volverá a salir corriendo en cuanto las circunstancias lo permitan. Así que, por si lo necesita ahora, le voy a hacer mi propio testimonial, de esos, pero con todas las letras:

"Amazing.
Ella puede descubrir lo que eres aunque tú intentes ocultárselo al mundo, porque espera paciente y te deja ser tú misma, y la tienes ahí, esperando a que le des la oportunidad de decirte algo; y si la dejas, estás perdida. Te dice cosas como ese testimonial, y te hiela la sangre, como me pasó a mí, que me hizo ver que me conocía, pero de verdad; que todos estos años en los que compartimos conversaciones tan estúpidas como la del tipex, tan confidenciales como la de los trenes, tan profundas como las del qué hago aquí o a dónde voy, no solo te miraba con esa luz que irradia y no sólo sonreía con complicidad, sino que con cada una de esas miradas y de esos gestos, te ayuda sin palabras, cuando llegabas con un mal día.
Ella es muy especial, es fuerte y es sensible, es tierna y no empalaga, es divertida y no estridente, es pausada y muy inquieta, y a pesar de que merecería reverencias por lo que hace y no dice que hace... pasa por el mundo de puntillas,
con su estilo ecléctico en sus gustos que nadie entiendo por mucho que explique
-y no, no lleva pendientes, ¡qué pasa!-,
con su dulce sinceridad,
con sus gestos de tan niña y sus decisiones tan maduras que asustan,
mostrando una actitud callada, hasta el momento justo en que decide dejar de serlo y entonces, sin medias tintas, te hace una disertación brillante...
Brilliant! es algo que por su carácter perfeccionista va a escuchar muchas veces, estoy segura.

Es de esas personas cuya inteligencia les permite reconfortar tu ánimo con su sola presencia. Cuando te demuestra su amistad sólo puedes pensar en la suerte que tienes, no sólo de haber conocido a alguien tan tan único, de haber pasado los mejores momentos que recuerdas, de haber reído hasta que te falta la respiración, de haberle llorado porque ofreció su hombro la primera vez que necesité llorarle a alguien y que estuviese ahí, al otro lado, siempre, para escuchar mis desvaríos y contarme los suyos.
Tengo suerte de haber compartido jornadas de bailar sin mirar alrededor hasta que los pies decían basta, e incluso después de lo que dijeran, de caminar al amanecer por las calles de la ciudad cansadas y seguir riendo, de controlarnos las copas, de aplaudirla admirada desde la butaca de un teatro, de que compartiese conmigo la genialidad de esas palabras escritas que tenía injustamente ocultadas. En definitiva, y porque esto se hace demasiado largo, he tenido suerte al tener como amiga a la mejor. The best".

19/3/07

La peluquerías me encantan


Me encantan las peluquerías, de siempre, creo que es por esa capacidad de sorprenderme que tienen, ese don para el imprevisto, sí, imprevisto, porque yo preveo que voy a quedar de una manera, me la imagino y monto un esquema sencillo en mi cabeza, no con todo detalle, pero sí a grandes rasgos de cómo quiero que me dejen la melena, y luego, salgo, y no se parece en nada a lo previsto, don para el imprevisto, lo que yo decía.

Pero no me enfada, ni me molesta, ni nada de eso, sólo una vez salí descontenta de una peluquería, y porque a pesar de que yo insistí e insistí, LISO, por favor, pues ella se empeñó en que me había salido un rizo natural muy bonito (me había salido en 35 minutos que llevaba allí, se ve) y nada, ni Diana Ross en sus mejores tiempos.

Decíamos, que me encanta, ese olor aromático de champú (porque los de casa nunca huelen como los de la peluquería, no nos engañemos, incluso aunque te gastes 10 eurazos en esa supercrema maravillosa que dicen que es la que ellos te echan... en casa, ya no queda igual).
Ese final enlacado, ese cierra los ojos una milésima más tarde de que aprete el botón del spray y te escuezan los ojos, pero sólo lo justo, como sólo un auténtico profesional de la peluquería sabe hacer.

Yo además, tengo la enorme suerte, de que en todas las peluquerías puedo participar activamente en la formación de los jóvenes talentos... (traducido: como tengo el pelo largo me lo puede cortar el nuevo, si se equivoca, están a tiempo de apañarlo) * Truco, si te toca el nuevo y querías cortarte 10 cm, di 5, al final vendrá la jefa a recortarte hasta que las capas queden bien y se llevarán 12.

Además aprende una un montón de cosas de las señoras con el tinte en la cabeza: "yo racista no soy, pero a los moros no los puedo ni ver" "se lo tengo dicho a mi hijo, que tiene el colesterol por las nubes de tanta grasa de hamburguesa y patata frita, ten cuidao, mira el del Tío Colás, se fue a Valencia y vino tonto por unos triskis que comió" "tú lo que tienes que hacer es casarte ya y dejarte de tanto estudio y tanta tontería"

La única pena de las peluquerías es ver todo lo que me pierdo, abren esos cajones llenos de cacharros, de rulos, de bigudíes, de otras pinzas raras, cepillos estrambóticos, un montón de cosas, y conmigo lo más que han usado ha sido una tenazas para hacer ondas y una docena de horquillas de moño (de esas que te clavan al estilo picador)... tengo que averiguar cuando los usan (para ahorrar y pedir algo que necesite varios artilugios) o si sólo decoran por los colores o para dar un aura de "estamos preparados para todo".

14/3/07

La Zaida es una aprovechada



Esta mañana me he acordado de ese diálogo en el sketch de Les Luthiers sobre "El Sendero de Warren Sánchez" -tiene nombre de secta, luego,sí, es una secta- (esta vez no me voy a molestar en poner el enlace a youtube del vídeo... que he hecho mi propio mini-sondeo y todo el mundo pasa de ellos):

(en resumen)
Acercóse a un muchacho que se hallaba tirado sobre las vías del tren dispuesto a quitarse la vida, y preguntó Warren:
- Desdichado ¿qué haces ahí?
- Mi novia me ha dejado
- La verdad... es que podría haberte dejado en otra parte

Y me he acordado, porque dos muchachuelas que caminaban delante de mí esta mañana (he vuelto a la biblioteca de Derecho a estudiar por las mañanas... no sé si estudiaré más pero más post veo) mantenían esta conversación, a grito pelado, por cierto:

- Voy a cortar con el Chule
- ¿Hoy?
- No, el lunes en el recreo, que si no er sábado aprovecha la Zaida y se enrrolla con él.

Ésta, a diferencia de Warren, tenía pensado el lugar y el momento.
PD. El Sendero de Warren Parte I - Parte II

8/3/07

La Cadena de lo inconfesable confesable










Vía Nergal me ha llegado una de esas cadenas, esas que los más habituales del blog sabéis que adoro y que me encantan, y que no podría vivir sin ellas... esas que después de la última que me obligó a hacer... mmm... no recuerdo quién (estoy perezosa para mirarlo) dije que no volvería a hacer.
Pero es que te ves como comprometida, bueno, no, en realidad me ha amenazado (aunque tampoco recuerdo muy bien con qué) total, que esto es sencillo de escribir y "no me cuesta trabajo" (maruja jarrón dixit).
Esta cadena propone que "confieses cinco cosas inconfesables", obviando la paradoja del encargo, está claro que el inicio de esta cadena debió partir de una mente morbosa deseando descubrir en los que le rodeaban trapos lo suficientemente sucios como para poder echárselos en cara y burlarse señalando con el dedo en advenedizas reuniones etílicas.
Problema que tal vez se le escapara a la mente creadora... la mayoría de las cosas pretendidamente inconfesables que confiesa la gente acaban siendo tonterías como recordar el final de una borrachera antológica o echar mano de manías o rarezas (aquí mi reflejo de la, también archiconocida, cadena de mis cinco manías que podría cortar y pegar y decir que son manías inconfesables, pero por el ciberaprecio inexplicable que le tengo a quien me pasa el testigo, no lo voy a hacer).
Aquí el espíritu originario de la cadena está pidiendo que confieses, no que maquilles lo que ocultas disimulándolo para no escandalizar, la cadena quiere lo inconfesable, lo que te pregunta Emma García en el detector para subir la audiencia o aquello que podría salir en el tomate sin desentonar. Ejemplos:
  • Confieso que no duermo por las noches
  • Confieso que odio el PGOU (Plan General de Ordenación Urbana)
- Esto te hace pasar por insomne o por ecologista... a lo sumo...
  • Confieso que no duermo por las noches, y eso que hice lo que las voces me dijeron, y se callaron, lo hice y se callaron, lo empujé por las escaleras y arrastré el cadáver, lo enterré debajo de un limonero, y desde que el tío Colás ha vendido el huerto, recalificado como urbanizable gracias al PGOU, no duermo por las noches.
Esto ya es otra cosa... nunca viene mal añadir a las confesiones un toque sexual o doloroso... o ambos...
  • Confieso que me pierden los zapatos de tacón
Esto es del todo común... desechado.
  • Confieso que me pierden los zapatos de tacón, bien alto y bien fino, e irme a caminar rodeando el Teatro Romea, suspirando de placer cada vez que se encaja en las rendijas de los adoquines y el tobillo se retuerce hasta doler,y, con los labios entreabiertos, el gemir se hace inevitable, es tal el extraordinario placer que me recorre. Porque hay dos maneras de caminar por esa plaza: de puntillas y con la cabeza pegada al suelo intentando sortear las rendijas buscando el adoquín con más superficie o con la cabeza bien alta, paso firme y confianza en el azar, lo cual multiplica el placer y triplica el riesgo de esguince, dónde va a parar, es una secreta sensación orgásmica incomparable.
Es posible que alguien esté pensando que estas confesiones mías suenan a invenciones y no valen, pues mal pensado, dejan al descubierto mucho más, como que tengo demasiada imaginación y una mente enferma ;P.
Ahora vendrían mis otras cinco confesiones, pero la estupendísima Pura dijo en su estupendísima charla del martes que no hay que extenderse mucho, y yo, de todo lo bueno, tomo nota (aunque esta vez no llego al cinco).