6/2/07

El gimnasio y yo (I)

Bueno, había pasado buena parte de Enero, y como era de prever no había cumplido mi propósito de Navidad-no (copyright here) y ni había pisado ese fantastic gym! que me había concedido, por la intercesión de su gracia, esa tarjetita fantastic too! en la que salgo con esa fantastic face! de cabreada que muestra esa sensación que embarga últimamente a cualquier usuario de un servicio público o no, que define perfectamente la frase: "no puedes imaginar cuán harta estoy de vosotros".
Aún me quedaban unos días y agotadas todas las excusas, resfriados, mal tiempo, poca gana, qué os voy a contar que no sepáis, pues me decidí a penetrar en sus instalaciones ataviada de la indumentaria que yo creía apropiada para hacer deporte (creía), con el mochilón al hombro, dispuestísima a abordar a la señorita del mostrador, hoja de horarios y clases a todo color oportunamente descargada de su fantastic web!, y plantearle mi interrogatorio de novata sobre: la ubicación de todo, normas de uso, para qué se pide en la página web una clave de usuario, por qué yo no la tengo o no la sé, qué maravillas se ocultan tras la clave de los elegidos, por qué si soy abonado de salud fin de semana... los domingos por la tarde está cerrado, significa eso que me están robando, si es así, puedo hacer algo, tienen hojas de reclamaciones a disposición del cliente, los deportistas verdaderos reclaman o sólo los patéticos del deporte por necesidad lo hacen porque no aprecian en su debida magnitud el templo que les acoge, tengo premio por ser el abonado que más tarde les ha visitado por primera vez, dónde está la zona spa, tienen alguna máquina de reanimación en los pasillos para evitar muertes indeseadas, y un largo etcétera, empezando por dónde están los vestuarios y qué diablos es el workout...
Yo que soy una agradable y responsable muchachuela me fui con más de media hora de antelación para poder solucionar antes estas dudillas y dar oportunidad a la interrogada de que descanse para recuperar la serenidad del juicio (Art. 393 Ley de Enjuiciamiento Criminal... una es "jurista" ante todo).
Tras el saludo cordial, mi presentación en sociedad, en plan, hola es la primera vez que vengo, rápidamente, la señorita, se adelantó a cualquier pregunta y me soltó la retahíla de funcionamiento: pues pides una tarjetita para la clase que quieras, y se la das al monitor, y puedes pedirla hasta una hora antes, no puedes entrar pasados cinco minutos, no puedes esto otro, tienes que traer aquello, luego me dió un montón de papelitos sobre la peluquería, la fisioterapia, la piscina, el pádel... (sólo las "ofertas" de la zona estética merecen post aparte).
Yo sujetaba mi tarjetita, la cartera, el horario, los papelitos, intentaba volver a cerrar la mochila y a la vez asentía una y otra vez para que viese que lo comprendía todo todo, en esto que llegó la hora de explicarme cómo llegar a los vestuarios, que iba a ser mi pregunta inicial antes de quedar sepultada entre papeles de publicidad y normas de uso de las instalaciones, pero después de ver que estuvo unos tres minutos para explicarme cómo llegar al torno ese donde pones la tarjetita y se abre, que se veía perfectísimamente desde donde estábamos... comprendí que ni ella ni yo estábamos preparadas para resolver mis dudas en ese momento.... ya me he pasado de longitud, continuaré mañana.

8 comentarios:

  1. Generalmente, las fotos adjuntas de los posts de Sometimes complementan la entrada aportando algo más, añadiendo una nueva dimensión.

    Pero es que la foto de hoy está bien clara:

    Una cintura famélica midiéndose con una cinta métrica con los colores de la Ikurriña (la bandera oficial de la Comunidad Autónoma del País Vasco).

    ¡Es claramente un guiño a la huelga de hambre de José Ignacio de Juana Chaos!

    (Que estoy de él hasta las narices: cuando no es en la tele -que casi no veo-, es por la calle en un barrio plagado de carteles solidarizadores con el sujeto desde hace varios meses)


    Duda: ¿este episodio fue el sábado pasado?

    Voy a dejar constancia de mi opinión sobre Sometimes y los gimnasios:

    Cuando leí en noviembre que los gimnasios y en general el deporte no te gustaban me pareció bastante raro.

    Lo achaqué más al no querer tener que someterse a un gimnasio para perder peso que al hecho de la aversión al movimiento físico.

    Por definición, a todo Aries le gusta el movimiento, y cuanto más violento sea, mejor (aunque en ese momento dudaba de si era Piscis o Aries).

    Nota: Yo también había pensado hacer una entrada con el artículo de "perder la serenidad de juicio" y con otro de los 1000 folios de expediente.

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  2. Muchas gracias ozkaritz, no sólo tengo comentario, sino un gran comentario, la verdad es que nadie habría podido explicar mejor la foto... jajaja. Pues la verdad es que el movimiento físico, así en general, no me disgusta, (perder peso me disgusta mucho menos) pero el deporte así en particular no ha sido nunca mi fuerte, sólo recuerdo que se me diera bien el badminton (agárrate)... lo mismo es cosa del ascendente ;P. Pero vamos, tengo paciencia al menos ya he encontrado una clase que me gusta jaja...
    Ese primer día no fue el sábado, fue a finales de Enero aunque este finde he vuelto a ir, lo digo por si estás cavilando alguna casualidad jaja.
    PD. El de los mil folios es otro genial de este, nuestro legislador, del s. XIX.

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  3. Yo solo práctico un deporte, el sillón-ball, cuando me dejan, que no es todo lo que a mi me gustaría.

    Los gimnasios me parecen lugares diabólicos.

    Creo que mi horoscopo es de poco movimiento....aunque nunca he creido en los horóscopos.

    Que te sea leve.

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  4. Gracias MERCE, leve, leve, no sé, al día siguiente amanezco grave... cosas de las agujetas, pero como voy de semana en semana ;P.

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  5. Si a la tortura física, implícita en todo esfuerzo físico digno de tal nombre (que para mí, Aries de pro, viene a ser desde mover el dedo para cambiar de canal la tele huyendo de "Hormigas blancas", hasta montarme en la cinta de correr y... no darle la función para la que fue bautizada)se une la psicológica de tener que enfrentarse a esas personas (es un decir) que se encargan de todo en aquellos lugares (tambien es un decir) pues apaga y vamonos (coletilla tópica, cortesia de la casa de los recursos agotados). Lo que tengo clarísimo es que quitando el momento de la inscripcion hay que pasar del personal de mostrador, esa subespecie proto-humana que se alimenta de nuestra confusión.
    En fin, que todo es insistir, que en el mejor de los casos de repente salen del coma - guión - empanamiento y hasta te ayudan y todo. Como yo con la nueva de mi gimnasio, que le doy la tarjeta para que me entregue mi llave de la taquilla, se queda mirando entre sus dedos ese pedacito de plástico que me acerca cada día más al infarto por agotamiento y me la devuelve diciendo... "Es una tarjeta". Bieeeeen... al fin, es capaz de entender el concepto. En cuanto aprenda el de llave, estaremos un paso más cerca en la evolución.

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  6. Gracias Rufus por tus ánimos, cada vez que hablo contigo me siento más capaz de abandonar jajaja. ¡Qué haría yo sin ti!

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  7. Es que esto se está sofisticando tanto que antes de ir al gimnasio te tienen que dar un máster de buena usuaria...Yo voy por libre en el sentido deportivo. Tengo una elípitca en casa. Un besito

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  8. Sí se está sofisticando sí, aunque yo soy una recién llegada a este mundo, por eso me permito bromear con la primera vez en mi vida que piso un gimnasio... pero, ni siquiera sé que es una elíptica. Todo un honor tenerte por aquí. Grazie & Ciao.

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