10/12/08

La escalera mortal y las moralejas cristianas

Atchís. Si estuviéramos en vivo y en directo este discurso empezaría así... todos los inviernos the same. Si no respiro no duermo. Esta máxima acompaña todos mis procesos catarrales, duren dos días o tres semanas.

Anda la gente por otros blogs hablando de las canciones religiosas que les han marcado... gente de colegio de pago de los buenos. De mi colegio público, no saqué yo marcamiento religioso alguno (ni crucifijo había... unos adelantados) en cambio, teníamos nuestra hora semanal de catequesis en la Iglesia... había que subir por una escalera de chapa metálica con sus peldaños al aire y unos filos cortantes que daban yuyu, bueno, a los niños normales no le daban yuyu, pero a mí me tenían dicho las personas con vínculo parental: no subas corriendo, lleva cuidado, que te tropiezas o te empujan y te abres la cabeza. Eso sí que me marcó. Era el minuto más aciago, el de bajar/subir la escalera mortal. Eran otros tiempos sin defensor del menor, prevención de riesgos e inspectores de educación.

Llegabas a una sala enorme llena de puertas. La catequesis la daban, o las monjicas de la congregación religiosa que hay en el barrio o gente de buenas referencias y tal que ayudaban porque no había monjicas suficientes para tanto crío. Todos queríamos que nos tocaran monjicas que mandaban menos deberes (sí, alguna motivada piadosa mandaba deberes y memorizar rezos... y las peores, las más jóvenes), además de que no metían presión con memorizar, contaban anécdotas y, lo más importante, traían gusanitos de cuando en cuando. Pero había pocas. Yo tuve dos años de fortuna y uno de infortunio.
Cuando se acercaba la Navidad, todos los años, el párroco se pasaba un día a contarte alguna parábola -era un tanto rimbombante el hombre con sus cuentecicos-, con su correspondiente moraleja adoctrinante: no seáis malos, hacedle caso los padres, no digáis palabrotas, esas cosas... por supuesto lo he olvidado todo, pero se me grabaron dos y las recuerdo muy nítidamente:
  • El saco de plumas
  • El mendigo de las monedas de oro
La primera era para no contar mentiras sobre otras personas, la segunda, para ir a la iglesia los domingos. ¿Alguno está marcado también por ellas? ¿Sabéis de lo que hablo? ¿Me váis a obligar a explicarlas? ¿Por qué me acuerdo de cosas tan raras incluyendo la intro de Chocky aunque tuviese 5/6 años y todas y cada una de las cancioncillas de los dibujos animados? ¿Me quita eso muchas neuronas para aprenderme el Código Civil?
Y qué más da, nunca llegaré a ser princesa.

41 comentarios:

  1. viena13:10

    De ese proselitismo infame sólo recuerdo culpabilización, culpabilización y culpabilización. Ahora sería un buen momento para que nos asociáramos como grupo de afectados y pidiéramos indemnización, con cargo a la pasta de la "x" de la declaración de la renta.
    Por ejemplo

    ResponderEliminar
  2. Yo me especialicé en hacer playback cuando nos obligaban a cantar el himno de la Inmaculada Concepción (?) del que, obviamente, no recuerdo ni una sola palabra.

    Mi educación religiosa fue tan exquisita que sólo creo en las hadas madrinas ;-)

    ResponderEliminar
  3. OMG se me está llenando el blog de ateos XD pero luego que querremos roscón de reyes eeehhhh????

    ResponderEliminar
  4. Yo, del Opus.
    Salve Reginaaaaa, Mater Misericordiae. Me las sabía todas, los posters de Juan Pablo II en amarillo, blanco y Totus Tuus decoraban la pared de mi dormitorio. Adoraba los rosarios, eran preciosos, como collares de perlas pero con adornitos. Lo único que me ponía un poco enferma era el olor del Agua del Carmen, por lo demás, yo, del Opus, y pía (o pianta). Sí, así he salido... gracias al Opus :P

    ResponderEliminar
  5. winagreta garbo15:13

    ay, hija!
    pues yo llegué a cantar en el patio de la escuela el "cara al sol con la camisa nueva que tú bordaste en rojo ayeeeer..." antes de entrar a clase durante todo un añito...

    y después, dentro ya de clase, el director de la escuela (pública y de barrio) nos torpedeaba a través del sistema de megafonía con el "padrenuestro" y el "avemaría"...aquello era una especie de antífona en la que él declamaba un par de versos y nosotras coreábamos los 2 siguientes...

    esto último duró unos añitos más...hasta que francisco franco I nos dejó, poco más o menos.

    la verdad es que todo aquello junto, de buena mañana, y con los ojos pegaos aún, nos elevaba al paraíso católico-falangista durante 10 o 15 ETERNOS minutos...pero a mí nunca me dejaron entrar.

    por supuesto, yo también me especialicé en hacer pléibac,jeje.

    ResponderEliminar
  6. Así me gusta, que todos vayamos liberándonos de nuestra espinita. No lo he dicho, pero, desde entonces me siguen dando yuyu las escaleritas de caracol (sean o no metálicas, sean o no seguras)

    ResponderEliminar
  7. Eh, no, por favor... Yo soy de colegio de monjas de toda la vida, miembro del coro hasta que me cambió la voz por los efectos perniciosos del tabaco que me fumaba a escondidas en el lavabo, y conocedora de todas las parábolas, canciones de misa, y villancicos que os podáis imaginar.

    Viena, tú y yo vamos a tener más que palabras. Y SIE, no le des bola a los ateos éstos, coño ya!!! :P

    ResponderEliminar
  8. La respuesta a todas tus preguntas ya sabes cuál es.

    La sabes tú porque la sé yo, y V08, y Rufus. La sabemos la mayoría porque es tan escueta como el trasfondo de las parábolas que has citado (que anda que parecen títulos de las entradas de mi blog), pero sin la parafernalia del "Fuerza para vivir".

    Y en el fondo, nuestro pequeño diosecillo interno (Dios en cada uno de nosotros, que dirían Los Hombres de Negro Al Servicio de Dios) nos la susurra antes de dormirnos:

    YO QUÉ SÉ

    ResponderEliminar
  9. Bien, si no lo has preguntado tú, ozk, ya no lo pregunta nadie, es oficial que os quedáis con el título apócrifo que les he colocado.

    .... Yo qué sé.... ANALICEMOS LA FRASE.

    ResponderEliminar
  10. El segundo sí es, pero el primero nada tiene que ver. Google no tiene verificador con SIE :P

    ResponderEliminar
  11. ¿Qué estás hablando? ¿Quién coño es ese? No pensarás ni por un instante que me lo voy a leer. Esto no es un chat. Pero pudiera serlo. Al pasar la barca me dijo el barquero. Hace tres semanas? Repito ¿pero qué estás hablando?.

    ResponderEliminar
  12. Ahora es cuando la gente anda buscando como loca cómo dessuscribirse de los comentarios vía mail de blogspot. Estarás contento, ozk XD

    ResponderEliminar
  13. Lo que importa era que te daban miedo las escaleras de caracol.

    Mi vecina Laura, que era de familia progre, tenía la habitación en lo que era la antigua terraza de su casa de pueblo y a ella se subía por una escalera de caracol, que me traumatizó lo suyo, por lo que tenía que bajar las escaleras viendo constantemente los escalones.

    Y ahora, con el tema religioso de marras, yo que fui a colegio público con nombre de virgen, recé el padrenuestro y el avemaría al entrar a clase durante dos cursos, en 1º y en 3º, porque la maestra, mujer del alcalde socialista, era muy religiosa. Allí tos callaos, por si acaso.

    Del coro de la iglesia nunca formé parte porque nunca me dejaron y catequesis me chupé unas cuantas, desde comunión hasta confirmación, pero luego no me confirmé porque me abandonó la Fe y me llené de la Razón y me volví irremediablemente atea.

    De canciones de misa me da mucho sentir esa que dice "Túúúú... has venido a la oriiiiilla... en mi barcaaaa, no hay oro ni espaaaadas, tan solo reeeedes y mi trabajooo... Seeeeeeeeeeeeeeeeñor, me has mirado a los ooooojos... sonriendo has dicho mi nombreeeee.... en la areeeeeeeeeeena, he dejado mi barcaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, junto a tiiiiiiiiii, buscaré otro hogar".

    De las parábolas sólo me acuerdo de la del hijo pródigo, las que comentas no me las sé, quizá deberías enlazarlas de alguna manera.

    Moraleja: Tanta catequesis no es buena.

    ResponderEliminar
  14. Ostia Ozk!!! A mí tampoco me quiso acompañar a misa hace 3 semanas!!!!


    Tia, mi catequesis también tenía escaleras de esas. Recuerdo eso y el frío que hacía, pero mi cateqiusta era un chico que se convirtió en amigo mío (no era mucho mayor que nosotros).

    Me sé sólo las de las plumas, cuenta la otra. O que la cuente Aitor, joe.

    ResponderEliminar
  15. MEG: cierto, esa me la sé pero de los tristes eventos a los que hay que acudir... y hago plaibac como dice masclaroagua. LO IMPORTANTE SON LAS ESCALERAS, of course. Eran malas... de hecho no sé si siguen estando porque la catequesis ahora se da en otras salas, creo, hablo de oídas, bueno, en realidad me lo estoy inventando, no había caído en informarme.

    PD URGENTE: LA CHARCURRRRTERIA ha quitado los carteles, creo que después de un año se han dado cuenta de que sobra la R... o eso, o han descubierto mi blog y me van a envenenar el cordero de nochebuena.

    VERSIONCHÚ: Estáis los dos locos, pero de remate, lo peor es que os busco yo... No puedo vivir without you. Ya la contaré, no sufráis. Y si hace falta os acompaño a misa dentro de otras tres semanas... lo que hago por mi abuela puedo hacerlo por vuzotros.

    ResponderEliminar
  16. la_puta_vaga_de_mierda1:44

    Yo iba súper ilusionada de la muerte al catecismo (que, por lo que veo, era el único donde no había escaleras :P). El porqué es bien sencillo: sentado a dos bancos de donde estaba yo, se sentaba (en su grupo de catecismo, claro) el niño que me gustaba (al que me volví a encontrar doce años después en mi clase de la carrera). Oh, cielos, tengo tantas cosas que contar acerca de cuando iba a catecismo que me pongo nerviosa. Mejor lo apunto como posible entrada pal blog, je je je.

    Lamento no poder deleitaros con mis anécdotas de colegio de monjas, pero es que mis padres querían que supiera hacer algo más en la vida que rezar y ganchillar y me mandaron a uno público. Para lo que me ha servido, bien pudieron haberme mandado a uno de monjas, que así ahora al menos podría ganarme la vida en un coro o recitando salmos. O yo qué sé.

    ResponderEliminar
  17. la_puta_vaga_de_mierda1:46

    ¡Anda, coño, Psikke por aquí! No la había visto, je je je.

    ResponderEliminar
  18. SIE ¿volviste al lugar de autos? (eso explicaría la foto y que te viniera a la cabeza el tema). Y sobre todo ¿para cuándo una entrada sobre los Navidornos?

    ResponderEliminar
  19. LAPUTAVAGA: Ya estás tardando en contarnos anécdrotas y si las acompañas de foto de comunión al estilo valiente galego mejor que mejor :P


    VIENA: No he vuelto, creo que me colaré a ver el Belén de la Iglesia o algo y aprovecharé para escabullirme a la habitación de la escalera del pánico... pero ¿y si no esta allí? qué bajonazo.
    Jo, navidornos, no sé, es que ya he escrito muchas de esas, no quiero repetirme, no quiero repetirme, no quiero repetirme ¿me entiendes? Sabes... (LAESTEBAN TM)

    ResponderEliminar
  20. "no subas corriendo, lleva cuidado, que te tropiezas o te empujan y te abres la cabeza" que bestias por Krom xD me encanta ese tipo de lenguaje, tan educador como terrorífico, no se qué más de cada uno.

    De cosas de monjas, curas sin ropa interior y cilicios no tengo ni idea, fui a un colegio normalito. Tampoco estoy confirmado, me echaron de dos grupos, nótese que llegué a intentarlo en un segundo, pero nada. Debo ser la mismísima reencarnación del Diablo, qué grande el II, a ver si sale pronto el III.

    mmm, mi palabra a verificar el comentario es "suputi"...

    ResponderEliminar
  21. Tienes pinta de que tú eras de eso críos de los que debía guardarme porque subían corriendo y dando bandazos con las mochilotas (yo no porque la iglesia me pilla cerca y podía dejar la mochilota en casa)... sí, sí, toda la pinta.
    Yo tampoco estoy confirmada, que veo que interesa mucho, pero las cosas que se hacen sólo por amos a celebrarlo en La Carroza, acho, tía, que fiestorra nos vamos a pegar no me atraían demasiado.

    ResponderEliminar
  22. Odiaba la catequesis… odiaba la tarde de leche y galletas con las monjitas… odiaba el confesionario… odiaba la primera comunión… y me negué hacerla disfrazado de marinerito. Luego, Dios me castigó. La mili me tocó en Cartagena… en base naval. 13 putos meses disfrazado de marinerito… en invierno de color azul marino, en verano de blanco arielita. Ya digo, castigo de Dios. Ahora, tras mi rebeldía religiosa, estoy orgulloso de mis dos mejores amigos: son curas. Yo sigo aconfesional… y rebelde. Y sigo odiando el trajecito de marinerito para la primera comunión... mergggg

    ResponderEliminar
  23. Puta vaga de mierda: la evangelización me hace llamar a muchas puertas. Si quieres me puedes llamar puto_coñazo_de_tía, no me voy a enfadar, el apedreamiento me aporta más puntos Karma, dice el Padre Cuervo.

    SIE: creo que mi única fobia son las escaleras de caracol, concretamente las metálicas y supongo que es algo genético. Lo he comentado en varias ocasiones, que la cadena de ADN no es sino la metáfora de la vida, la tendencia a retorcerse. Me río yo de Platón.
    Que las metálicas me causen pavor se debe a que son un pelín frías, superficiales. En el futuro todos seremos escaleras metálicas.

    Venga, a ver como arreglas este comentario :P

    ResponderEliminar
  24. Yo estoy totalmente de acuerdo con Psikke, las formas helicoidales son demasiado poderosas como para que mi mente las soporte, y encima en austero metal se convierten en invento del Diablo.

    ResponderEliminar
  25. Anda… Menuda casualidad!! Con el comentario de Psikke sobre las escaleras y la metáfora de la vida recuerdo a una amiga hippy ibicenca. Una noche de fiesta pocholera me dijo que imaginara una escalera, luego ella establecía el paralelismo entre la escalera imaginada y la vida. Es una idea fantástica para una entrada en mi blog. Bueno, la escalera de Michi (mi amiga) era una de esas de caracol metálicas, igualito que la vida con su ex (un militar con un par de cojones), una vida retorcida y complicada. Mi escalera era una de esas con forma de tijera para poner aquí o allí, utilizarla y luego guardar en el trastero hasta la próxima. Aysssss… ¡¡Se la vi, mon Amours!!

    ResponderEliminar
  26. PORCA MISERIA: Así que lo podemos resumir en un ¿No quieres sopa? Toma dos tazas, marinero, amén. XD. Yo eso de leche y galletas me parece un gastazo, mi iglesia sería pobre. Aunque ahora han colocado un retablo dorado de lo más ostentoso... se ve que han dejado de ahorrar, lo mismo ahora las monjas llevan phoskitos en lugar de una gusanitos.

    PSIKKE: Qué osada, hablarle en ese tono a nuestra venerada puta vaga. Las escaleras de caracol son un invento diabólico como dice Ozkaritz y punto. No hay más que hablar, así ha quedado probado.
    Lo manda y firma su señoría, Fulanito de tal, doy fe, la Secretaria Judicial Menganita de cual.
    Circulen, circulen, aquí no hay nada que ver, circulen, circulen.
    PSIKKE&PORCAMISERIA: Reflexionaré sobre la vida y las escaleras... aunque creo que de tan profundo pensamiento filosófico se puede sacar una pregunta de meme tipo ¿Y si fueras una escalera cual serías?. Yo es que tiendo al ridículo como otras teorías tienden a cero. Lo comprendí en cuanto me di cuenta de que no podía tomarme en serio a Nietzsche si nunca estaba segura de recordar el orden correcto de las consonantes de su apellido. Y llamarle Friedrich a secas, así sin conocerlo, no era de respeto.

    OZKARITZ: En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho
    tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua,
    rocín flaco y galgo corredor
    .

    Analicemos la frase: en un lugar de la Mancha claramente nos indica una ubicación territorial dentro de la Península Ibérica, que limita al Norte con Francia por los Pirineos y con el Mar Cantábrico, al oeste con el Océano Atlántico y al este con el Mar mediterráneo, y al sur por ambos, la componen los Estados de España y Portugal, y precisamente es dentro del Estado Español (puta nación, para ti) donde se encuentra la región de terreno referida con el nombre de "La Mancha".
    de cuyo nombre no quiero acordarme la autonegación de la propia memoria nos indica o bien unos recuerdos tan sumamente triste que no quiere el narrador que vuelvan a su mente por la aflicción que le causan o bien tan sumamente alegres que quiere evitar tenerlos presentes por la nostalgia en que le sumen pasadas vivencias llenas de júbilo en contraposición a su actual estado de apatía o tristeza. He aquí la importancia del contexto para la interpretación, contexto del que no disponemos con sólo una frase inicial.
    no ha mucho
    tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua,
    rocín flaco y galgo corredor
    Aquí encontramos una enumeración descriptiva del sujeto principal que nos ocupa, con la expresión hidalgo de los de lanza en astillero nos indica que pertenecía a una clase noble y distinguida, adarga antigua no es sino un escudo en forma oval con muchos años a sus espaldas y acompañan también la figura de este caballero, un caballo de poco peso y un perro rápido y veloz.
    Esto es lo que podemos denominar UNA FRASE CON CONTENIDO, pues.

    De la que yo solita he tenido a bien improvisarme un breve análisis. Dicho lo cual, gracias por venir, suscribo todo lo dicho, escaleras de caracol malas, caca, metal, frío. buuuuuuh.
    Espero que sea de su agrado todo lo expuesto. Sin más, atentamente
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  27. la verdad es que no entiendo, no te capto este blog, quizás es por las 5 pintas que me he bebido y el mojito.

    ResponderEliminar
  28. este post corazón!!! jajaja las cervis.
    uys pareceque va de "confesiones", pues yo confieso que a mis 33 años me confirmé el año pasado, por propia voluntad :-S el cura no entendía que no fuera para casarme.

    ResponderEliminar
  29. Yo pasé mi infancia en colegios militares... y luego en institutos militares.

    En el primero en el que estudié, se veían los tanques haciendo maniobras desde la ventana de la clase. Todo muy educativo.

    ResponderEliminar
  30. SIE: Soy escalera de color.

    ResponderEliminar
  31. BRIGATE: ¿Pero qué dices? Si achispadilla es como mejor se entiende lo que escribo :)

    JONATHAN: Todo un honor su visita. A lo que vamos, ¿militares? ¿tanques? Un ambiente bélico de lo más saludable... espero que no te pase con salvar al soldado ryan como a mí me pasa cada vez que voy al Leroy Merlin y veo las endebles escaleras de caracol :P

    PSIKKE: Yo full de negros chinos XD

    ResponderEliminar
  32. Sí, síiiiii, ¡un oximorón! Arf arf, escalera complicada, como me canso, la virgen. Chicycla (verificación de palabra de blogger)

    Chicycla (v) 3a. persona presente indicativo: acción de refregarse encima de una bicicleta.

    ResponderEliminar
  33. Cariiiiii jajajajajja ¿y tú para quñe quieres ser una princesa?

    ResponderEliminar
  34. Es que la segunda parte de mi frase es ya de sobra conocida:
    ... NI PUTA FALTA QUE ME HACE

    XDDD

    ResponderEliminar
  35. Jurl yo no tengo anécdotas porque tengo serios problemas recordando mi infancia... podría "alardear" diciendo que es porque los temas de la opo ocupan ese espacio pero no es cierto... lo que tiene hacer mudanza tantas veces, te dejas los recuerdos. Por no recordar no me sé ni el padre nuestro, pero bueno, tengo excusa que lo aprendí en otro idioma.
    Y eso que yo me bauticé a los diez años o por ahí:S Na está visto que se me da mejor el código que el evangelio y viendo lo bien que me ha ido en Madrid eso no dice mucho acerca de mi memoria religiosaXD

    ResponderEliminar
  36. Como el 39 queda muy feo, pudiendo llegar a 40, os voy a contar la del mendigo de las monedas de oro que es la única de las dos que ha quedado sin desvelar, aunque ya avanzamos que la moraleja era ir a misa.

    Dícese de aquel mendigo que esperaba a las puertas del templo una caritativa limosna, y salían todos sin ni siquiera mirarlo hasta que un caballero se acercó a él y sacó de su bolsillo siete monedas de oro, cogió seis y se las dió al mendigo, diciéndole: todo esto te doy para que mejores tu vida. Y se marchó de allí.
    El mendigo, se quedó pensativo, lo siguió y cuando llegó un callejón, lo asaltó, y le robó la otra moneda, dejándolo allí malherido (aunque creo que era muerto lo que me parece dramático en exceso).
    Moraleja: El Señor te ha dado los seis días de la semana para que los disfrutes como quieras y sólo un día te pide para él... bla bla bla
    Moraleja que le quedaba al niño: si no vengo a misa el domingo soy como un mendigo avaro (y asesino).

    Y con esto y un bizcocho...

    ResponderEliminar