Hoy es domingo... lo sé porque al despertarme entre las sábanas escucho un incesante runrun de un pequeño motor, podría resultar molesto si no fuera porque me acompaña desde que tenía aproximadamente 8 años y es el del puesto de churros que hay justo en frente de casa... mmm churros con chocolate, sí, hoy sí, toca leer el periódico saboreándolos, ahora que los vaqueros han dejado de ceñirse demasiado y mi sentido de culpabilidad ha desaparecido totalmente... mmm, así se empiezan bien las mañanas de domigo, como un dominguero cualquiera. Hace solecito, me deslumbra y no puedo ver bien la pantalla del ordenador... ¿será una señal para que no escriba tonterías?... demasiado tarde.
Más café, son las once y media, he madrugado... dios sabe por qué hoy que no tenía que hacerlo... y tengo sueño... la culpa es del Trivial Pursuit, cuando los amigos vienen a buscarte a casa un sábado por la tarde sin nada que hacer, definitivamente, es porque se han acordado de quién tiene un Trivial en casa, esa soy yo... lo peor es perder al final jaja.
Tarde con frío, tarde propicia para película en casa, mantita, y nostalgia otoñal... yo estoy propicia para nostalgia simplemente, es el final de una fase para mí, nadie lo sabe pero lo he decidido, el lunes será el retorno a mi vida real, mi rutina agridulce, mi ansiada normalidad.
La última primavera... es la primera película que he encontrado al mirar el tercer estante. Está bien, la acompañaré con esas chocolatinas de la foto (chocolate negro con esas pequeñas bolitas de colorines... mmm... una delicia, mi gran descubrimiento en el LIDL) ; seguro que así estoy menos nostálgica.


